sábado, 18 de diciembre de 2010

Chávez, Venezuela y otros cantes hondos

La vida como blogger no es fácil, es mi segunda entrada de mi primer blog y resulta agobiante no encontrar qué escribir o de qué escribir y no es porque no hayan noticias suficientes para hacerlo, sino todo lo contrario. Pasan demasiadas cosas en el país que es imposible tenerlas todas cubiertas. El día a día del venezolano que coge la prensa lee la página de sucesos del diario de su preferencia y lo mira con cautela e indiferencia. Cautela por no encontrar un familiar o conocido suyo dentro de la página e indiferencia porque ya se ha vuelto costumbre. Resulta impactante el decoro con el que las personas leen "30 abatidos por el hampa en lo que va de semana" sólo para decir "oye, la semana pasada fueron 29". El sistema ha creado un mecanismo inmune a este tipo de noticias, algo realmente victoriano esa conducta que toman las personas de no interesarse por algo que no pasa directamente con ellos, y todo se relaciona.

Cada día surgen tantas cosas nuevas, tantos problemas nuevos, tantas otras cosas con las qué lidiar que el vulgo no tiene tiempo para preocuparse de cuantas personas mueren al mes a manos de la delincuencia y no es coincidencia que todos los días se bombardee al ciudadano con nuevas noticias (buenas o malas) y es precisamente para que se interesen poco por esa cuantiosa cifra que año tras año, mes tras mes, semana tras semana y día tras día aumenta y se incrementa hasta llegar a límites insospechados. Y las estadísticas mienten, no hay que fiarse de ellas. Los números que proponen son una cifra infinitesimalmente pequeña a la realidad, a cuántos mueren a diario sin poder evitarlo. Valga la pena mencionar que si el comandante presidente no se da cuenta de esto es por la cantidad de seguridad que dispone cuando sale a la calle y esto es sólo para minimizar un poco la carga de culpa que tiene, no todo puede recaer sobre una sola persona... quienes lo rodean cargan también con esa cruz y acotando a mi favor, Hitler dijo no saber nada acerca de los judíos y todas las otras personas asesinadas durante su regimen. Que cada (ladrón) juzgue por su condición.

Quienes lo apoyaron también juraron en su tiempo no saber nada acerca de esos crímenes de los que estaban siendo "inculpados", la evidencia demostró que eran culpables y cada uno fue cayendo poco a poco. Quienes huyeron a las Américas en busca de asilo vivieron una vida de amargos sabores, de vivir ocultos presa de su propia naturaleza y condicionados por la misma, y así, como Judas, pusieron precio a sus vidas con monedas que no podían ser devueltas.

Asimismo (y para concluir), el tema que pasa por las bocas de quienes quieren ver y oír (pero no callar), de quienes con medallas son halagados por repetir lecciones ajenas y aplaudir como focas ciegamente a su líder hay que verse en el espejo de la historia. (Iósef) Stalin, famoso líder de las URSS (Rusia comunista, para quienes no conocen el término), cuando daba sus discursos de extensas horas e interminables anécdotas, sus seguidores aplaudían al unísono cada palabra de su dictador y el récord de aplausos era siempre suyo y no por lo bueno de sus discursos, sino porque nadie se atrevía a ser el primero en dejar de aplaudir. De hecho, cuando ya los altos funcionarios se aburrían de tanto aplauso pedían a los militares que hicieran señas al público para que dejasen de aplaudir. Por supuesto, Stalin se tragaba doblada esta premisa de que estaba haciéndolo de lo mejor, cuando todo era una farsa. Era de esperarse que cuando la Rusia comunista cayó, todas esas personas que una vez aplaudieron al líder se declararon totalmente opuestas a sus doctrinas y quienes fueron juzgados alegaron en su defensa "yo no sabía". A veces no puedo evitar sonreírme al hablar de algunas de estas atrevidas relaciones.
Culmino pues citando una frase:
“La mejor forma de que alguien haga lo que deseas es que crea que la idea ha sido suya.” Benjamin Linus.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Nos mean y los diarios dicen "llueve"

Es triste y difícil de comentar la situación que se vive día a día en el país, poco a poco nos vamos diciendo a nosotros mismos que ya pasará, que pronto mejorará y esa actitud nos ha llevado a ese estado de pasar de todo, de dejar hacer y deshacer con el pais y con nuestro destino a esas personas que ocupan el poder. Hoy contamos para el mundo una vergüenza más y una libertad menos, los dolores que faltan son las libertades que quedan. Una Habilitante ha sido aprobada y un demonio despierta, el infierno se abre y nosotros sólo somos espectadores. Desde ahora solo contamos con los derechos de ver, oír y callar porque una dictadura es instaurada y una censura levantada. Un muro mas alto y fuerte que cualquiera que se ha construido antes ha sido erguido y nosotros así, como si nada... como si la vida de una forma u otra fuese a arreglar los problemas por sí sola. Nos repetimos "ya pasará", nos decimos que "hay que darle tiempo al tiempo" y el peor error que cometemos es creer que el tiempo soluciona algo sin nuestra intervención.

Otros se quejan, critican, se preocupan, se desesperan e incluso se deprimen, pero yo pienso que eso no sirve de nada, hay muchas cosas que hacer como para imbuirnos en un sufrimiento autoprovocado, pues no es momento para eso. Es momento de hacer algo, de lograr algo, de luchar por algo. ¡Es nuestro maldito país! Si nos quedamos de brazos cruzados estaríamos diciendole a nuestros libertadores "¡miren como dejamos que un simio destruye todo lo que construyeron y todo por lo que lucharon! ¡miren como traicionamos al país y a nosotros mismos!". ¿Creen que alcanzarán las balsas para irse a otro país? ¿Creen que los recibirán? ¿Y cómo creen que van a sentirse? ¡Mal! Por haber abandonado su tierra, su país, por haber actuado como cobardes. Cada país que hoy en día es desarrollado y cuenta con una calidad de vida buena ha tenido en algún momento de su existencia una situación como esta, con la diferencia de que ellos sí lucharon para ser libres. Nosotros en cambio, ¿nos quedaremos así como si nada pasó? Es hora de tomar la libertad por nuestras propias manos. Llegó el momento de no sólo decir "no" a Chávez, sino de decir "no" a una dictadura que planea atarnos de brazos y pies para conseguir sus macabros fines.

Puede que este sea un blog de mierda, pero al menos dice la verdad y la verdad es que estoy realmente harto de que el gobierno haga lo que le de la gana y no pueda hacer un coño para evitarlo. Estoy harto y la censura al internet la gota que derramó el vaso. ¡No quiero vivir en comunismo! ¡Quiero una Venezuela libre, grande y segura para todos y todas! Rojos, blancos, negros y amarillos. ¡Fuera Chávez!

Blog de mierda.