"Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana."
-Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria Argentina.
Desde hoy me declaro en huelga contra los carceleros del espíritu, en contra de aquellos profesores que mandan a recitar de memoria lo que no se entiende y con togas y birretes galardonan a quienes repiten estas lecciones ajenas.
Y es que todavía me sorprendo de lo cerrada que puede estar una persona de mente, que no comprende cuando uno escribe una protesta. Tienen el culo tan dado de sí que no aceptan las fisuras que pudieran llegar a tener sus métodos de estudio o enseñanza. Posiblemente grietas más grande de lo que cree.
Saben, esto me recuerda a algo que escuché una vez, decía así: cuando exprimes una naranja obtienes jugo de naranja, no? Es una naranja, por más que trates nunca obtendrás jugo de uva, es jugo de naranja porque de eso está hecha la naranja. Los humanos somos afortunados porque podemos elegir de qué estar hechos. Si alguien te exprime y lo que sale es indignación, rechazo, incomprensión es porque de eso estás hecho, y no mires a quién te exprimió, mira hacia dentro y mírate a ti mismo.
Y a Churchill me remito ("¿Tienes enemigos? Bien. Eso significa que has defendido algo, alguna vez en tu vida") cuando digo que no me arrepiento y que lo haría de nuevo. Ver la cara de irritación de esa profesora no tuvo precio y la de veces que tuve que morderme la lengua para no reír tampoco lo tuvo y pensé en darle una disculpa falsa, pero de mi boca no pudo salir. Ni lástima puedo sentir por ella, un poco de vergüenza ajena por su melodramática actuación y poco más.
Ahora tengo que presentarme con la profesora y mi progenitora, vaya mierda eh? Como si me importara, como si algo de lo que diga puede cambiar mi opinión. Es lamentable y poco profesional. Muy poco tolerante para ser profesora de castellano y literatura, cuando los mejores escritores han sido los de protesta... Luego me preguntan por qué mis ideas rozan tanto el misantropismo.
Blog de Mierda.