Hay quienes pueden fingir sentirse mal, hay personas que pueden simular estar enfermas, y tambien hay gente que sabe actuar muy bien el arte dramatico de llorar, las lagrimas les salen casi por inercia, y yo pienso que bien por ellos. La verdad es que el histrionismo en una persona es fatal, porque pueden utilizar dichos atributos para manipular a las demás personas por medio de la lastima, por la vía fácil. Dar lastima es lo mas sencillo que hay, basta con poner a un negrito africano desnutrido (sin animos de ofender o herir la sensibilidad de nadie) para lograrlo, realmente no es gran cosa, pero hay algo que sí lo es. Dentro de esta linea de ideas se encuentra la felicidad. Fingir una sonrisa es mas dificil que fingir el llanto, y para los que se nos da bien hacerlo tenemos una cosa asegurada: llegara el dia en el que no sabremos diferenciar entre la felicidad fingida y la real. Con una sonrisa se consiguen mas cosas que con un rio de lagrimas, de eso no hay duda. Pero no se si realmente valga la pena hacerlo, pues en mi opinion es bastante autodestructivo. Hay una cancion que dice "No puedo soportar mi careta; ante el mundo estoy riendo, pero dentro de mi pecho mi corazón sufriendo". La canta Javier Solis, y aunque yo no me sienta como un payaso fracasado, tengo que fingir a diario que estoy bien, sonrreir cuando no tengo ganas, reir cuando nada me hace gracia. Ya me lo habia dicho alguien, mis lentes de pasta son como un antifaz, y no me habia fijado, pero creo que me gustan asi porque disimulan un poco la mirada triste y vacia que suelo tener a veces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario